Víctor Álvarez R. / Pedagogía Económica
Un día Trump
anuncia que suspende las licencias petroleras, otro día informa que está reconsiderando
su decisión de suspender la licencia a Chevron, y luego amenaza con imponer
aranceles a las exportaciones de todos aquellos países que compren petróleo
venezolano.
Congresistas
del estado de Florida como Mario Díaz-Balart, Carlos Giménez y María Elvira
Salazar, quienes lideran la línea dura contra Cuba, Nicaragua y Venezuela,
criticaron las declaraciones de Richard Grenell, quien afirmó que la política
de Trump para Venezuela no era un cambio de régimen, sino la construcción de
una nueva relación. Estas declaraciones fueron consideradas políticamente incorrectas
por estos congresistas, cuya influencia en el Congreso es crucial para Trump. La
mayoría republicana en la Cámara de Representantes se reduce a cuatro votos, y
la delegación de Florida es muy sensible a cualquier concesión que se haga a
favor del gobierno venezolano. Ante la presión de estos congresistas, Trump
anunció en sus redes sociales la revisión de las licencias petroleras, y el
presupuesto se aprobó por un estrecho margen.
Luego Trump se
reunió con el CEO de Chevron, Mike Wirth, y otros ejecutivos de la industria
petrolera, quienes le alertaron que la salida de las empresas occidentales de
Venezuela permitiría a las empresas chinas y rusas aumentar su presencia en el
país. Si se suspenden las licencias, Venezuela ofrecerá mejores condiciones de
participación a las empresas de Rusia, China, Irán e India. Estados Unidos
necesita asegurar nuevas reservas y Venezuela representa una fuente segura. Sin
embargo, si los rivales de Estados Unidos ocupan los espacios vacíos, luego le
será muy difícil recuperarlos. Reimponer las sanciones generaría efectos
geopolíticos contrarios a las prioridades de Trump de alejar a sus rivales
asiáticos del hemisferio. Por eso Trump expresó su disposición a reconsiderar
el ultimátum que daba a Chevron para cesar sus operaciones en Venezuela. Ahora
se habla de imponer aranceles y sanciones comerciales a los países que compren
petróleo a Pdvsa, con el objetivo de garantizar que la producción controlada
por Chevron se destine a EEUU y no a los mercados asiáticos.
Estas marchas
y contramarchas reflejan la tensión entre el pragmatismo empresarial de Trump y
las presiones ideológicas de los congresistas de Florida en la política
exterior de Estados Unidos.
EEUU pierde más que Venezuela con la suspensión de las licencias